Capture One ahora combate la difracción

Quizás a muchos de los que lean esto ni les suene y por ello pasen de largo. Pero contra la física no se puede ir y es un fenómeno que afecta antes o después a nuestras fotografías porque trabajamos al fin y al cabo con ondas.

¿Qué es la difracción?

Me gusta compartir siempre que puedo recursos con información de calidad para todos los que quieran ir más allá. En Fisicalab podéis encontrar una explicación “apta para todos los públicos”, y en Cambridge in Colour una más detallada relacionada con la fotografía y con simulador incluido, eso sí en inglés.

Sin entrar mucho en detalles, que no es el objetivo de esta píldora, la difracción modifica nuestras fotografías distorsionando la incidencia de la luz en la película o el sensor y afectando a la nitidez. ¿Y eso no se puede evitar? Pues podemos minimizarlo usando diafragmas más abiertos: cuanto mayor sea el agujero menor impacto. Pero si debido al tipo de fotografía que hacemos, o por las condiciones lumínicas de la escena, tenemos que cerrar nuestro diafragma a más de 11 empezaremos a sentir esa pérdida de una manera evidente (tomo como referencia un cuerpo de cámara con formato 24x36mm y una resolución de 22 mp).

La caballería

Desde la más reciente actualización la gente de Phase One nos ofrece una opción que podemos activar en la herramienta “Corrección de lente”.

Difracción en C1

Ese click va a hacer que algún fotógrafo de producto, alguno especializado en la macrofotografía, paisajistas y similares, vayan al 16 y más allá sin tragar saliva. La verdad es que el cambio se nota y bastante. Podéis ver cómo actua en una fotografía hecha con una D800E y el 105 AF-S VR Micro-Nikkor, ISO 100, f/32 y 30 seg.

Ejemplo difracción

Podéis abrir la imagen en otra ventana para verla a tamaño completo. Fijaros sobre todo en el detalle de la rueda dentada, como gana en acutancia.

De todos modos esto no es la solución a la difracción. Como dije al principio la física nos acompaña a todos lados y a todas horas, así que es mejor entenderla y conocer sus implicaciones en nuestros trabajos. Pero lo que sí tengo claro es que esta pequeña/gran mejora en Capture One permite ir un poco más allá, pasar uno o dos diafragmas de donde antes nos deteníamos porque lo teníamos establecido como “el punto dulce” del objetivo. Para acabados con profundidad de campo extendida tendríamos que irnos ya a técnicas de focus stacking y la compilación con programas como Helicon Focus, por ejemplo.

Herramientas como la que os acabo de presentar y otras estarán presentes en el Taller de Capture One Pro que impartiré el próximo día 27 de junio. Si estáis interesados en ver las capacidades del programa e incluirlo en vuestro trabajo diario no dudéis en asistir. Os va a merecer la pena seguro.

Organizando la caja de las fotos

Llegamos de viaje y traemos un montón de fotos en nuestras tarjetas. Muchas de ellas ya cumplieron su función porque hemos comprobado que quedaron bien en la pantalla, o las hemos enviado para confirmar a nuestros seres queridos que sí, que estamos de viaje pasándolo genial. Pero aún así habrá que hacer algo con ellas, por si un día nos da por montar ese álbum, o imprimir alguna para el marco de la habitación. Puede ser que incluso las hayamos hecho con una cámara y también con el móvil, y que nos hayan pasado algunas más los otros compañeros de viaje. Todo suma. Y cuando las tenemos en nuestro disco duro nos damos cuenta de que hay varias que tenemos claro dónde van, pero otras valen para la carpeta del viaje y para la de las fotos que van más allá del turisteo, e incluso hay un par que queremos colocar en la carpeta de “candidatas a concurso”. ¿Vamos a tener que duplicar?

En el mundo profesional no es mucho mejor. De hecho es peor, porque los trabajos sufren diversas ediciones, cribas y catalogaciones en función de los clientes, las fases del proyecto y en ocasiones del humor con el que nos hayamos levantado ese día. Carpetas con el nombre del trabajo y fecha y ya, múltiples carpetas denominadas “edición 1”, “esta sí que vale”, “final”, “final2”, “final2-okokok”…

Cuando la fotografía sufrió la revolución digital todo cambió. Algunas cosas a mejor, otras a peor, depende de a quién se pregunte también. Pero hay un proceso que no ha cambiado en sí mismo: la obtención de la fotografía, la copia física. Y para ello podemos recorrer diversos caminos, unos más cómodos que otros tal vez, pero con pasos que no se pueden saltar. Cuando recogíamos los carretes del laboratorio o la tienda de revelado invertíamos un tiempo en casa en ordenar los negativos y en muchos casos las copias. Éstas a este álbum, éstas a este otro, éstas en el mismo sobre que no me gustan y a la caja… Hacíamos contactos de nuestros negativos que luego documentábamos con un rotulador en las hojas y en las camisas, con unos números que los relacionaban perfectamente. Pasábamos horas en la mesa de luz seleccionando nuestras diapos a golpe de cuentahilos y luego las ordenábamos en esas hojas para conseguir un primer vistazo potente del trabajo delante del cliente o el editor de turno. Invertíamos tiempo, esa es la clave.

Hojas de contacto

Tenemos que ser conscientes de que nuestras fotos sólo existen si somos capaces de encontrarlas y contemplarlas o mostrarlas. El recuerdo de una imagen perdida es sólo eso: un recuerdo. Y la mayoría de las veces ocurre porque hemos confiado en nuestra memoria para encontrar esa foto que hicimos al tendero de un mercado en algún lugar en vez de usar los recursos que nos ofrecen nuestros potentes ordenadores. O porque sencillamente no le dedicamos el tiempo necesario para escribir lo que son y ordenarlas, tal y como hacíamos no hace tanto.

No creo que exista un método definitivo o “el flujo de trabajo” perfecto para realizar esta tarea. Es más una cuestión de entender el sistema, lo que hay que hacer para organizar, y adaptarlo a las necesidades de cada uno. Si comparamos el volumen de producción de un fotógrafo que hace editoriales de moda, otro que hace fotografías para microstock, otro que realiza trabajos de larga duración de corte documental y otro que sale todos los fines de semana de ruta con su familia y amigos entenderemos que tienen ritmos diferentes. Pero hay un nexo común en todos ellos: la necesidad de encontrar las fotografías a tiempo.

La gestión de imágenes digitales puede llevarse mucho esfuerzo y no funcionar correctamente si no la adaptamos a nuestra manera de producir. Tenemos que dedicar el tiempo justo y de manera eficiente, aprovechando al máximo todos los recursos que tenemos a nuestro alcance para construir un archivo de fotografías que realmente funcione y tenga un nivel de seguridad alto. Y no se trata sólo de escribir unas etiquetas para describir nuestras fotografías. Hay varias tareas que componen ese sistema de gestión y documentación: la descarga de imágenes, la edición, el renombrado de los archivos, la catalogación, la organización, los procesos de salida y transformación, los backups, el mantenimiento, etc.

DAM

Para algunas de ellas tendremos que decidir qué software usar, a través del cual centralizaremos muchas acciones del proceso. En mi caso tengo que decir que he usado bastantes de esas aplicaciones, algunas creadas específicamente para la documentación de imágenes, como Photo Mechanic o FotoStation, que ofrecen el catálogo de acciones relacionadas posiblemente más amplio del mercado. Incluso a día de hoy uso varios, en función del trabajo o la fase en la que esté. En esta línea Capture One se está convirtiendo por méritos propios en un referente dentro de la profesión, y no sólo por su motor de gestión de color y revelado RAW. Poco a poco va desarrollando los otros módulos que resuelven de manera espectacular muchas tareas, como la interacción con el cliente en la localización para mostrarle el avance de una producción, o la automatización de tareas mediante fórmulas cuando queremos producir diferentes archivos de salida de una manera rápida.

Pero hay una cosa que para mí es primordial: sea cual sea el software que utilice tiene que poder realizar las tareas que necesito para mantener mi archivo digital. Porque lo que queda después de todo el tiempo que le dedicamos a esto de la fotografía es eso: las fotografías. Y tener un archivo en el que podamos encontrarlas para que existan en un formato u otro es lo que debe quedar.

Taller “Revelando y organizando fotografías con Capture One 10”

El próximo 27 de junio dará comienzo un nuevo taller con Capture One como eje central en el espacio fotográfico The Art Valley. A través de una sesión veremos como el programa nos lleva a otro nivel de gestión en nuestro flujo de trabajo con los archivos y facilita la interacción con el cliente. Y en cuanto al revelado exprimiremos nuestros RAW para conseguir ese extra de calidad que siempre buscamos. Además contaremos con los nuevos B1X de Profoto en la sesión para probar esa potencia de la que tanto se habla. Os espero!!

ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE

A través de la web de Innovafoto, distribuidores oficiales en España de Capture One y Profoto entre otras marcas, los asistentes al taller obtendrán un 15% de descuento a la hora de adquirir la licencia de la última versión del programa.

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Información y reservas: info@theartvalley.es / 915 990 019

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